“A veces tu tragedia es el humor de la gente”

5 y 6 de mayo de 2017 | 21.00 h. | Teatro Liceo

La velocidad del otoño llega al Liceo los días 5 y 6 de mayo para colocar al espectador frente a un conflicto familiar: Alejandra, una artista de 79 años, se enfrenta a sus hijos por el lugar en el que va a pasar el resto de su vida. Y así, convierte su hogar en una barricada llena de cócteles molotov para conseguir su objetivo. Lola Herrera y Juanjo Artero —que interpreta a su hijo pequeño, el ausente durante veinte años— sostienen esta historia al límite que utiliza el humor como herramienta para hablar de la culpa, los conflictos familiares y la vejez.

Magüi Mira dirige este texto de Eric Coble; y Juanjo Artero construye a Cris, ese hijo desesperado porque su madre no hunda un edificio histórico con bombas caseras y por reencontrar, también, un hogar perdido. El actor, que participa en la recién estrenada Servir y proteger en TVE, afronta con pasión el reto de subirse al escenario con un referente del cine, la televisión y el teatro de las últimas décadas como Lola Herrera.

¿Cómo ha sido el proceso de creación del personaje?

He ido encontrando cosas desde el principio, ha sido placentero, no muy sangrante. Además tenía la complicidad y los ojos y la réplica de mi querida y admirada Lola y eso ya te da mucho; y la batuta de la directora, Magüi Mira. Es muy buena directora de actores porque es actriz también y eso se nota.

¿Cómo ha sido llevar el peso de la obra con un elenco tan reducido, solo con una actriz?

Ese vértigo, al tener el aliciente de trabajar Lola y yo a solas —hice otra obra con ella y fue un éxito tan grande y la conozco—no lo tenía. Había otro, el del texto, pero por ahí estaba bastante solucionado. Y lo último que había hecho en teatro yo era un monólogo, así que me sentía más acompañado. Y estaban las facilidades de trabajar con una persona como Lola Herrera.

¿Cuál es la presencia del humor en el montaje?

El humor está en el texto y sale solo y olvidándose un poco de él. A veces tu tragedia es el humor de la gente. Una madre llena la casa de botellas molotov y su hijo entra por la ventana para intentar que no exploten. Es muy trágico para la madre. Y yo muerto de miedo, pero eso da humor al público, nuestro pánico.

¿Cómo se organiza el tiempo rodando una serie diaria y actuando en el teatro?

También se trabaja el músculo de la memoria y echando horas. El teatro, una vez en escena, es todo más relajado vas encontrando cosas, al principio repasas más. Al final la televisión es más complicada: llegas a hacer seis, ocho secuencias en un día. Hay que trabajar y “a hincar los codos”, que se dice.

¿Cómo llegó al proyecto de La velocidad del otoño?

Me llegó una oferta de Jesús Cimarro de Pentación Producciones. Habían probado la fórmula con Lola y conmigo y cuando llegó ese texto a las manos de Jesús pensó en Lola y en mí. Yo creo que cuando Lola lo leyó sabiendo que yo iba a ser Cris. Lo recibí con una gran alegría.

La velocidad del otoño es una coproducción entre Tal y Cual y Pentación. ¿Es el camino para llegar al gran público?

Ha sido siempre el camino. Hay producciones suyas que son de Pentación son solamente y muchas veces se junta con otras productoras. Se viene haciendo desde hace mucho tiempo. Sí, es una posibilidad y siempre lo será. Yo ya la probé en Karaoke con Jesús, que era de Pentación con otra productora.

¿Cómo está transcurriendo la gira?

Muy bien. Hemos estado en Madrid y ha ido genial. El pasado fin de semana en Sevilla y llenamos los cinco días, en Valladolid, la tierra de Lola, agotamos. La obra es muy buena. Lola es una persona que tiene muchos admiradores y es normal. Es un lujo.

¿Cómo se han relacionado con los elementos de la escenografía?

Lo que dijo Magüi: quería que el peso estuviera en los dos actores. Cuando la obra tiene cosas y esta obra no requiere escenografía. Creo que es un acierto la escenografía. Es realista por momentos, pero también es surrealista, depende de la luz. Ese sillón rojo al lado izquierdo del escenario representa el corazón y sobre ese corazón está Lola. Los tonos rojos y naranjas que representan la pasión y todo lo demás, en grises y oscuros como mi personaje, que viste de gris.

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